Autores en 3era persona
Francis Manapul

Francis Manapul es poseedor de algo que todo artista desearía tener y no muchos consiguen: un dibujo que se reconoce como suyo a simple vista. Incluso a alguien que no sepa quién es le llamaría igualmente la atención, porque es dueño de un estilo genuino que se distingue claramente de la gran mayoría de los dibujos del comic de la industria norteamericana, donde él se desenvuelve.

Pero mucho más que una imagen que lo identifique, también ha conseguido hacerse un nombre en el ambiente, siendo responsable como escritor y dibujante de un personaje que recibe bastante atención de todos los lectores, como es Flash.

No obstante, fue un largo camino el que recorrió hasta llegar a ese punto. Tan largo que comienza en Filipinas, lejano país asiático donde él nació y vivió sus primeros años, y también donde empezó a leer cómics. Sin embargo, en esa niñez aún no tendrían la importancia decisiva de marcarle el camino de su carrera profesional, sino que el valor de aquellas primeras historietas estaría en que le enseñaron el idioma que tendría que manejar cotidianamente luego, cuando se mudara a Canadá con su madre siendo todavía muy chico. En el país del norte de América creció y se formó, y fortuitamente se reencontró con los cómics que leía de chico para ahora sí emocionarse y sentir que eso era en lo que quería trabajar toda su vida.

Esto sucedió cuando tenía alrededor de 15 años, acompañando a la madre a comprar un libro. En la librería, se acercó a un exhibidor de cómics atraído por un dibujo de X-Men de Jim Lee donde aparecían Wolverine, Black Widow y el Captain America (se trataba de la portada de Uncanny X-Men #268). En ese momento de su vida las historietas no le generaban nada en especial, pero ese dibujo de Jim Lee despertó su pasión nuevamente, lo cual lo arrastró a vivir como joven lector entusiasmado la revolución de la industria del comic estadounidense que significaron los años noventas, con Image Comics como emblema de ella.

Mientras seguía emocionándose con aquellos cómics de la década de 1990 como simple lector, estaba decidido ya a ser un profesional y puso manos a la obra para conseguirlo, creando un porfolio de dibujos para presentar. Con el propósito de conseguir críticas constructivas de editores, con su carpeta se dirigió a diversas convenciones de los Estados Unidos procurando obtener no sólo un comentario sino también la posibilidad de un contacto fluido con ellos, para que siguieran valorando su trabajo a lo largo del tiempo y atestiguaran su progreso como artista.

Una de esas convenciones (celebrada en Novine, Michigan) marcaría un primer quiebre para su carrera, con dos encuentros importantes. El primero de ellos significó conocer en persona a uno de los artistas que admiraba, Mike Wieringo, no casualmente un importante autor de Flash, personaje del que Manapul también es fan y que el destino le tenía reservado para él.

El segundo de esos encuentros sería el que le abriera paso de una vez y para siempre en el mercado editorial. Se trata de Matt Hawkins, quien observó su porfolio, quedó conforme, y al poco tiempo fue asignado a un importante cargo en el sello Top Cow Productions y no tardó en contratarlo. Así fue que comenzó a trabajar regularmente y sin parar en series de esa editorial, entre las cuales destaca Witchblade principalmente, por ser donde más tiempo permaneció.

Pero antes de conseguir dar ese paso definitivo al profesionalismo, también fueron parte importante de su camino las primeras publicaciones en editoriales más pequeñas, con las que consiguió sumar experiencia concreta de publicación. Cabe destacar la primera de ellas, sólo por ser la primera; esta fue una historia breve junto al guionista J. Torres, incluida en una antología de comedias románticas con superhéroes titulada Love in Tights, que editó Slave Labor Graphics.

De todos modos, esas publicaciones quedan en el detalle anecdótico, y la verdadera base de su experiencia profesional fue su trabajo para Top Cow, que se extendió por varios años. Desde allí, obtuvo la atención de una de las dos grandes de Norteamérica, DC Comics. Entre su dedicación a una y otra editorial hubo pocos cómics destacables,  entre los que pueden mencionarse Iron and the Maiden, publicado por Aspen Comics, y Sept Guerrières, para la francesa Delcourt.

Su entrada a DC Comics no fue la más afortunada, aunque fuera dibujando una serie importante por su historia y por sus fieles seguidores como es Legion of Super-Heroes. La etapa de Manapul en la Legión fue breve y problemática, siendo el fruto de todos los problemas la relación profesional entre él y su guionista, Jim Shooter. Nunca consiguieron hacer funcionar una dinámica de trabajo, simplemente porque trabajaban de maneras radicalmente diferentes: el guionista de carrera en la escuela clásica de Marvel y DC, y el dibujante formado principalmente en los años noventas.

Claramente los editores quedaron conformes con el desempeño del artista en dicha serie, más allá de los problemas que hubo de por medio, y le ofrecieron el puesto de dibujante regular en el lanzamiento de una nueva colección que se emparentaba con la Legión: Adventure Comics. Y aquí se produciría un nuevo quiebre en la carrera profesional de Manapul.

Ante la oferta de dibujar esta nueva serie, que tendría a Superboy como protagonista, el artista solicitó al jefe editor, Dan Didio, que el guionista fuera Geoff Johns. Didio estuvo de acuerdo en su propuesta, pero Johns no estaba tan convencido. Igualmente, se prestó a conversar sobre el proyecto con Manapul. En esos intercambios, el artista captó la sensación que juntos querían y podrían dar a las historias de Superboy, y con eso en mente e inspirado por el Smallville de la película de Richard Donner realizó un dibujo a doble página donde se veía al protagonista del futuro comic, junto a Ma Kent y Krypto, ante un atardecer campestre en el pueblo de donde es originario Superman. Entregó este dibujo a Johns diciéndole: “no sé de qué tratará el comic, pero se sentirá así”. La respuesta de Johns fue: “es exactamente lo que deseaba”.

Con la certeza de que obtendría el aprobado del guionista, Manapul extendió su muestra varias páginas más para redondear una escena y enviarla a los editores, que no sólo le dieron también su aprobación sino que además le indicaron que desde allí en adelante podría entintar todos sus dibujos. Para coronar lo que sería una muestra prácticamente perfecta, cuando recibió el guión vio Manapul que su escena de prueba había sido incluida por Johns en el #1 de Adventure Comics como la secuencia inicial.

Si bien las intenciones tanto de Johns como de Manapul eran permanecer en esa serie durante un período prolongado, las decisiones editoriales llevaron a ese equipo creativo al relanzamiento de The Flash (el anterior al de todo el Universo DC de los Nuevos 52). Como fan del personaje desde siempre, para Manapul esto se trataba de un sueño hecho realidad, aunque igualmente le costó dar el paso ya que se sentía muy cómodo artísticamente hablando con el trabajo que estaba realizando con Superboy.

A mediano plazo, nada más que un año después, esto se materializó como el tercer y último hito en su carrera (hasta el momento, claro está), ya que por su excelente trabajo como dibujante de The Flash los editores procuraron mantenerlo en el puesto, otorgándole también las tareas de guión de la serie para convencerlo, pasando a trabajar como artista integral. En ese momento sí se ocupó del relanzamiento total del personaje, en el marco de los mencionados Nuevos 52 que crearon un nuevo Universo DC, y a esa tarea sigue y seguirá abocado hasta entrado el 2013.

Para su paso a las tareas simultáneas de escritor y dibujante, tomó como referencia principalmente a tres autores destacados de la industria norteamericana del comic. El primero de ellos, Will Eisner, en gran medida por ser uno de los primeros dibujantes que escribieron sus propias historias. En segundo lugar, Grant Morrison, de quién tomó las maneras de All-Star Superman de captar la esencia del personaje y lo aplicó a su Flash. Y en tercer lugar, pero no menos importante, su compañero Geoff Johns, quien le dio un consejo simple y directo: “escribe de lo que sepas”. Estas palabras resonaron en la cabeza de Manapul a la hora de escribir y lo puso en práctica, en especial en lo que refiera a los temas de las historias que cuenta con el velocista escarlata. Con esas infuencias a cuestas, sumadas a su habilidad narrativa que ya se vislumbraba en sus dibujos, logró posicionar a su Flash como un éxito comercial y de crítica.

De cara al futuro, gracias a su buena tarea en el rol de artista integral, puede ambicionar con nuevos proyectos como escritor y dibujante. Con eso en mente, Manapul confiesa tener dos ideas que desea concretar: una de ellas, una historia detectivesca y oscura, para la cual se imagina a Batman como protagonista; y la otra, una historieta de aventuras al estilo de Tintín, que combinaría con un proyecto de la Legión de Superhéroes que elaboró luego de su fallida etapa con ese equipo de jóvenes del futuro.

Sin lugar a dudas, Francis Manapul ha demostrado cualidades para seguir desempeñándose exitosamente en el ámbito del cómic, y tiene mucho futuro por delante, un futuro que aún debe ser escrito, y dibujado. 

 
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